Él escribía.
Escribía con una pluma de esas que uno se puede llevar de los hoteles sobre una de esas libretitas de notas que uno se puede llevar de los hoteles. La pluma rasgaba el papel con ese sonido que tanto me gusta, pero que no podía escuchar porque estábamos a la intemperie; el sonido me lo imaginaba yo, de todos modos.
Yo digo que escribía, aunque tal vez dibujaba. Pero uno, tengo entendido, dibuja con lápiz, no con pluma. Además, me gusta pensar que escribía, porque me gusta escribir. Sentía que él era como un amigo. Por eso tengo fe en que escribía.
Era un muchacho flaco de más o menos dieciséis o diecisiete años (como yo). Estaba sentado en una banca en el parque y yo iba saliendo de la iglesia cuando lo vi, escribiendo. Escribía con lentitud, de a pasitos, como una tortuga. Escribía (un pasito) y miraba a ningún lado, con cara de embobado (otro pasito) y luego escribía otra vez (otro pasito). Así se iba, de a poco, sin prisa. Yo sí llevaba prisa pero me quedé mirándolo. ¿Qué le dije a mamá? No me acuerdo, pero no fue: mamá, llegué tarde porque me quedé viendo a un muchacho escribir.
Tenía cara de embobado cuando miraba a ningún lado (y cada vez era un ningún lado diferente: el cielo, la iglesia, la fuente, incluso creo que me miró una vez, pero no parecía mirar lo que sus ojos apuntaban, sino algo dentro de sí) y tenía cara de serio cuando escribía. Su cara de embobado lo delataba: enamorado (como yo) tratando de escribir (como yo) algo a su amada.
¿Un poema? Hace poco releí los poemas que escribí cuando fui enamorado por primera vez. Dan asco. Pero eso fue cuando tenía catorce, ahora tengo tres años más y escribo mejor (creo). Él tiene mi edad, seguro que escribe mejor que yo a los catorce.
No se me ocurre que escribiera otra cosa que no fuera un poema, pero creo que era en prosa. Los versos son difíciles.
¿O acaso sólo escribía el nombre de ella, una y otra vez, con el formato de “I (corazón) –insertar nombre aquí–”?
No lo creo, sus ojos eran los de un intento de poeta (como yo) tratando de escribir (como yo) algo a su amada.
¿O amado? Quién sabe, no es bueno juzgar sin saber.
Ok, tal vez dibujaba.

Hola.
Me fascina la idea de este blog.
Y la entrada anterior.
Solemne.
Ojalá pueda ver más.
Cómo no había dado con este lugar.
Qué bonito el relato. Y si te pones a pensar, tal vez, que nunca lo viste a él, sólo te viste a ti, ¿eh?
Gracias por los links. Pronto actualizo los míos, que están rotos desde que tengo memoria =/