Azul y rojo son como tú y yo.
Y el mundo que camina, distante,
me hace sentir natural donaire.
La distancia del mundo, constante,
me hace morir por la falta de aire.
Soltura, sencillez, elegancia…
todo me lo da el orbe lejano,
pero su tan distante fragancia
no hace más que asesinarme en vano:
Suerte me da no conocer vida,
hecho que es musa a mi lira ardiente;
mas, al llegar a mi tierra perdida
vive mi sangre y mi alma es muerte.
Sencillo es el asunto siguiente:
que mi azul no convida a mi rojo;
así pues, conclusión pendiente:
hoy durmámonos, abierto un ojo.

Me ha gustado mucho tu poema. Vale, enhorabuena.
http://poesiacotidiana.wordpress.com
Si quieres comentar en mi Blog de poesía.
Saludos.
[Cemetary Hëd]
Rígido en exceso, el lenguaje. Pero la métrica impecable. Sería bueno trabajar más el ritmo interno de cada verso.
(No me hagas demasiado caso: soy bastante negado para la poesía)
esto es estupido